lunes, 23 de agosto de 2010

Educar a las niñas es combatir la pobreza



En uno de tantos posts, ya les había contado que entre mis múltiples facetas hay una que me encanta, aunque no siempre tengo el tiempo suficiente para desarrollarla como me gustaría... es mi faceta de "activista". Desde que terminé la carrera y gracias a mi mejor amiga y a quién más tarde sería mi cuñado, me involucré en una asociación civil de jóvenes que trabajan por la participación social organizada, esta asociación colaboró en la conformación de la primer red de organizaciones civiles en Querétaro, por lo que también he conocido el trabajo de otros grupos como éste.
Desde entonces me he ido involucrando en temas que antes no tomaba en cuenta o que en realidad no conocía debido a la falta de información (pero información valiosa e importante) que muchas veces sufrimos debido a los monopolios en los medios de comunicación. Hoy en día me siento más comprometida a realizar acciones, aunque sean pequeñas, para cambiar lo que no me agrada de la realidad en la que vivimos... ahora que Nicolás está en mi vida, ese compromiso es mucho más grande.

Pues bien, hoy mientras revisaba mis redes sociales, un reciente amigo, el papá del Fulanito (a quien encontré por la red ahora que soy mamá y escribo sobre estos temas) me etiquetó en un link que me recordó lo importante que es seguir con esta labor de comunicar y difundir los temas que realmente son importantes y nos ayudan a mejorar nuestro mundo, así es que me inspiré para escribir este post.
Muy pocos lo saben, pero alrededor del mundo se han llevado a cabo distintos estudios e investigaciones que han arrojado datos relevantes sobre el papel que la educación de las mujeres, en especial las niñas, tiene sobre los índices de pobreza. Hoy en día sabemos que las mujeres son agentes económicos capaces de mitigar el impacto que las crisis tienen en las familias, pues somos nosotras quienes invertimos nuestos ingresos en la salud y educación de nuestros hijos principalmente. Se ha encontrado que cuando se invierte en la educación y salud de las niñas, aumenta la productividad, el rendimiento agrícola y el ingreso nacional de los países en vías de desarrollo. 

Tristemente, la lucha por la equidad de género se sigue librando en muchos países, incluyendo México.  El hecho de nacer mujer supone todavía el riesgo de sufrir algún tipo de discriminación, sobre todo en los países del sur del hemisferio. Actualmente, muchas niñas tienen que enfrentar una realidad en la que la pobreza, la falta de educación, los embarazos prematuros, la escacez de servicios sanitarios y de salud, y la violencia son comunes...  y lo peor es que hay quienes lo permitimos y no hacemos nada al respecto.

Esta situación afecta la vida de millones de personas en distintos niveles, pues una madre que carece de educación, de recursos y de información, es una madre con menos posibilidades de ofrecer a sus hijos lo necesario para vivir dignamente, generando de este modo un ciclo vicioso que crece exponencialmente. Los datos son alarmantes:

  • Más de un millón de niñas y sus hijos en todo el mundo mueren por complicaciones en el parto o durante el embarazo.
  • La mayoría de los 1.500 millones de personas que viven con 1 dólar o menos al día son mujeres.
  • En las familias pobres, se suele dar prioridad a la educación y formación profesional de los hijos varones; en algunos lugares, las mujeres y las niñas se alimentan con los restos de la comida de los hombres.
  • De los casi cien millones de niños que no van al colegio, 58 millones son niñas. 
  • A escala mundial, la presencia media de mujeres en los gobiernos es del 7% y en los parlamentos de sólo un 12%.  
  • La combinación de salarios bajos y falta de posibilidades para garantizar el cuidado de los niños hace que muchas madres que reciben ayudas sociales prefieran no trabajar. 
  • En los países industrializados, las madres solteras constituyen ya una parte desproporcionada de los más desfavorecidos.
  • En México hay 8 millones más mujeres que hombres que trabajan sin contar con un seguro médico y que no tienen derecho a una pensión.


La educación de las niñas es un elemento clave, necesario para combatir la pobreza y todo lo que ella acarrea. Enviar a una niña a la escuela, puede cambiar su vida y la de sus hijos por completo, pues una niña que recibe educación se casará más tarde, tendrá menos hijos, proporcionará mejor atención y alimentación a su familia y solicitará atención médica para sus hijos y para ella. 

Si deseamos que la situación que enfrentan los países en vías de desarrollo se modifique de manera importante, debemos luchar por el reconocimiento de los derechos de las mujeres y de los múltiples papeles que desempeñamos. Es de vital importancia garantizar el acceso de niñas y mujeres a la enseñanza primaria y a niveles de formación más elevados, a la asistencia médica, a la salud reproductiva, a los créditos, a los bienes, así como a la información sobre nutrición, VIH/SIDA, derechos jurídicos y ayudas sociales. 

Por una sociedad más inclusiva, se despide La mamá de Nicolás


1 comentario:

Guille dijo...

Hola Paty, ojalá te acuerdes de mí, soy Guille del IHPG, bueno ex IHPG, me encantó tu artículo de: Educar a las niñas es combatir la pobreza, me pareció excelente pues es una realidad el las mamás iniviertan en la educación de sus hijos y su salud como objetivo primordial. Gracias por la riqueza de ideas que aportas. Saludos